Caracas, 08/09/2010
  Página Principal
 
  Venezuela
 
Arte y Cultura
Turismo
 
  Estructura del Estado
 
 
  Gobierno al Día
Legislación
Metas del Milenio
Proyecto Nacional Simón Bolívar
Misiones
 
  Alocuciones Presidenciales
Aló Presidente
Giras Presidenciales
 
  Noticias
Actualidad
Resumen del día
Análisis
Estadísticas
Indicadores
Eventos
Documentos
 
  Trámites
Asesoría Jurídica
Cadivi
Tránsito Terrestre
Rusnies
Conformación de Comunas
Pasaporte
Cedulación
R.T.N
Solvencia Laboral
Cédulas Catastrales, (sólo para caracas)
Registro de Títulos Universitarios
 
  Oficinas Virtuales
Cantv
Movilnet
Hidrocapital
Electricidad
 
  Servicios
Mensajería de Texto
Teléfonos de Emergencia
Conciencia Ciudadana
Preguntas Frecuentes
Glosario de Términos
Videos
Visitas Virtuales
Canal RSS
Universidades Nacionales
 
 
 
 
Cartelera | Batalla de Santa Inés:
 
 
 
 
 
 

Concepto de la operación esquema de maniobra

En ese orden de ideas el Comandante Zamora planificaría desarrollar su operación en las dos fases siguientes:

1. Realizar un movimiento retrógrado -similar al que la disciplina militar moderna ha denominado Acción Retardatriz (retardo en posiciones sucesivas y en posiciones alternas)- desde Las Palmas hasta la cuarta línea defensiva.

2. Pasar a la contraofensiva desde esta posición, donde se habrían replegado las unidades que estaban en las tres líneas defensivas de adelante. Para cumplir con ese propósito dividiría el Ejército en dos alas a fin de envolver al enemigo, cortarle la retirada y destruirlo.

Analizando las evoluciones tácticas practicadas por las fuerzas contendientes podemos deducir las ideas fundamentales del esquema de maniobra de Zamora:

1. Retardar desde Las Palmas -posición ultra avanzada del escalón de seguridad- hasta una primera posición retardatriz situada a ambos lados del camino real de Santa Inés. Allí se construyó el precitado sistema de trincheras, que debía ser defendido por regular número de fuerzas incluyendo las replegadas de Las Palmas. Estas fuerzas apoyarían su flanco derecho en el río Santo Domingo, mientras que su flanco izquierdo, identificable por un caney y una casa de trapiche, se afincaría en un bosque infranqueable.

2. Continuar la acción retardatriz desde la posición anterior hasta una segunda línea defensiva, haciendo uso máximo del terreno, especialmente obstáculos naturales, cubiertas, abrigos y campos de tiro, a fin de agotar y someter al máximo castigo al enemigo y causarle fuertes pérdidas.

3. Después de cumplida esa misión, las unidades se replegarían a través de pasos construidos al efecto dentro del bosque, hacia una tercera posición muy bien atrincherada y seleccionada a tal distancia de Santa Inés, que facilitaba buena observación y adecuados campos de tiro, especialmente sobre la encrucijada de caminos que conducen a la entrada de esa aldea. Además, debido a que esta línea defensiva podía ser envuelta por el flanco derecho por cruce de la quebrada El Palito, se protegería con una unidad móvil que además de actuar sobre la penetración prevista, pudiese, en caso de envolvimiento, repeler el ataque y retardar hacia la última posición. Esta se montaría sobre el poblado de Santa Inés, desde donde pensaba Zamora realizar una acción ofensiva, bien planificada y violentamente ejecutada.

El desarrollo de las operaciones

En torno al progreso de las operaciones militares iniciadas en Santa Inés y prolongadas a través de otros cinco combates sucesivos, creemos conveniente que sea el lector quien analice directamente algunos extractos objetivos de la fuente histórica más adecuada a nuestro trabajo. (*) Sólo así podrá inferir sus propias conclusiones y darse cuenta de la extraordinaria imaginación creadora del Comandante Zamora.

La Batalla de Santa Inés

"El ejército oligarca había pernoctado el día 8 en el pueblo de San Lorenzo, á las orillas del río Santo Domingo por su ribera izquierda; en la mañana del 9 realizó un cruce improvisado del dicho río, aunque con algunas dificultades, marchando á vanguardia la primera división mandada por el coronel Jelambi, y comenzaron á llegar á La Palma las tropas de aquel ejército: aquí estaba una gran avanzada, ó sea la vanguardia de los federales, á las órdenes de los coroneles León Colina y Jesús M. Hernández. Se rompieron los fuegos y se trabó un combate parcial que no habría de tener significación, porque los federales debían retirarse, después de una pequeña resistencia".

"En el ataque y defensa que constituyera el combate de Santa Inés, se realizó cuanto había previsto el General Zamora. El ejército enemigo pernoctó el 9 en La Palma y al siguiente día, al aclarar, se puso en marcha, avanzando sobre aquel poblado, por lo cual se tropezó inmediatamente con las primeras fuerzas federales en sus respectivas trincheras, y comenzó el combate. Las guerrillas federales resisten poco y repliegan combatiendo en orden y conduciendo al trapiche al enemigo (**) que ya había perdido algunos hombres y seguía perdiendo más: llegan las fuerzas del gobierno al trapiche y sus inmediaciones y allí se traba un combate esforzado por ambas partes, comprometiendo en él los oligarcas toda la primera división y parte de la segunda; al fin la posición cede y es ocupada por los que la atacan creyendo éstos haber obtenido un triunfo".

"Una vez tomado el trapiche, el ejército del gobierno continúa avanzando, más de seguida vuelve á encontrarse con las trincheras federales y con un terreno fangoso é intransitable, y el combate crece y se hace reñido, recibiendo las fuerzas de dicho ejército fuegos de frente y por los flancos que le matan y hieren muchos hombres (*) cuando los federales no sufren sino insignificantes pérdidas; y combatiendo así y avanzando, llegan aquellas fuerzas á la segunda línea fuerte de los federales: la primera había sido el trapiche, defendida por el General Ortiz y por los Coroneles Mora y Franco".

"En esa segunda línea, de la cual era jefe el General Rafael Petit, el ataque y la defensa son formidables, y hacen uso de su artillería los defensores del gobierno; se combate en este punto una hora, flanqueando por la derecha la brigada Caracas que junto con las demás fuerzas del ejército oligarca, comprometidas allí, combaten duramente; logran hacer replegar las emboscadas federales y toman posesión de dicha línea, que se les abandona. En este reñido y sangriento combate pierde el ejército del gobierno, entre muertos y heridos de tropa, unos ciento cincuenta hombres, y veinticinco jefes y oficiales heridos, de éstos el Coronel Jelambi, cuando los federales no perdieron sino poquísimos hombres, resguardados como estaban por sus trincheras. El trapiche y El Canei, quedaron convertidos en hospital de sangre y se llenaron".

"Seguidamente al combate que hemos referido se efectuó otro ataque á la derecha del camino, contra una trinchera que podría decirse hacía parte de la segunda línea, la cual se consideraba muy fuerte: la ataca el comandante Pérez Arroyo con la columna Carabobo de su división, y la toma".

"Faltaba á los oligarcas atacar y tomar lo más difícil: la tercera línea de los federales, cuya base y punto más fuerte era la trinchera de la encrucijada, muy bien apoyada por sus flancos: y tomada esta línea irían á caer de seguida sobre la última, casi inexpugnable, en el propio poblado".

"El ejército del gobierno, aunque un tanto desalentado ya á causa de las pérdidas sufridas y de combates tan continuados en los cuales no obtenía otra ventaja que la de ir avanzando para perderse (**), siguió adelante, yendo á vanguardia la segunda división y una brigada de la tercera; -la primera estaba destrozada- y estas fuerzas se encontraron con la gran trinchera de la encrucijada y con sus puntos de apoyo. Allí se libra un combate terrible: los fuegos federales, de frente y por los flancos, derriban unos tras otros á muchísimos de las fuerzas del gobierno, de las que, compañías casi enteras, perecían haciendo esfuerzos inauditos".

"Y como en el ataque a la trinchera de la encrucijada, infantes y artilleros cayesen heridos ó muertos por los fuegos federales, una de sus piezas de artillería quedó sola, abandonada, en el camino real: sus defensores habían tenido que plegar un poco para guarecerse de los mortíferos fuegos de sus contrarios, más, al plegar, lo hicieron quedando en capacidad de defender, aunque á distancia, la pieza abandonada".

"En esa situación, comenzaron a trabarse sangrientos combates parciales, porque los federales trataban de apoderarse de dicha pieza y sus contrarios se esforzaban para no perderla".

"Combatiendo de la manera más esforzada sobre la gran trinchera, fuerzas del gobierno hicieron un movimiento por su flanco izquierdo en terreno cenagoso, movimiento éste previsto por el General Zamora, quien había situado por esa parte en el bosque, algunas fuerzas con los Generales Trías y Aranguren: aquellas atacaron á éstas rudamente, pero sin éxito, y también tuvieron que replegar habiendo sufrido grandes pérdidas. A la media noche, el Comandante Rubín, que peleaba á vanguardia desde la tarde, recibió orden del Coronel Casas para que hiciesen esfuerzos y se apoderara del cañón, 'porque estando resuelta la retirada, que comenzaría á hacerse de seguida, sería una vergüenza dejárselo al enernigo'.

"Sabía Rubín que combatiendo á guerra galana no recuperaría aquella pieza sino á costa de muchas vidas, ocurrió á un expediente que le dio el resultado á que aspiraba, sin perder más hombres: de sus tropas escogió dos ó tres soldados de los más negros, los hizo desnudar, y en momentos en que se habían interrumpido los fuegos los mandó á que amarrasen el cañón con unas largas sogas para después tirar de lejos y sacar la pieza rodada por el camino, sin peligros. A favor de la oscuridad aquellos negros desnudos no debían ser vistos ni aún sospechados á causa de sombra alguna; pudieron por consiguiente, cumplir su cometido, y de este modo lograron los defensores del gobierno recuperar, poco después de media noche, aquel cañón que tanta sangre había costado".

"El General Zamora, se preparaba para entregarle á los enemigos, en la mañana siguiente, aquella tercera línea en la que tanto se había combatido quedando destrozadas las tropas del gobierno; pero como lo hemos dicho, Zamora se proponía no sólo vencer al ejército enemigo, sino también coger prisioneros los restos que de él quedasen después de tanto combatir, y para ello necesitaba llevarlo al propio poblado de Santa Inés donde debería librarse el último combate"

"El plan de Zamora quedó frustrado en su última parte, á causa de haber ordenado la retirada los jefes enemigos, retirada que determinaron, por una parte las grandes pérdidas sufridas, y por otra el hecho de no tener ya con qué alimentarse, porque los ganados que llevó á Santa Inés el ejército del gobierno se perdieron durante el combate".

"En la madrugada del 11, el General Zamora no sabía que el enemigo se había retirado; fue poco antes de aclarar que lo supo, y como él mismo saliese fuera de trincheras para persuadirse de la verdad, al convencerse de que la retirada era un hecho, se dispuso para la persecución, comenzando por decirle á uno de sus ayudantes: "Díganle a Juan (se refería al General Falcón) que persiga volando y sin descanso á los godos con toda la infantería, que les pique la retaguardia y los cargue, que yo me voy con la caballería á salirles delante y que por allá nos reuniremos".

 
 
 
 

regresar

Portal elaborado por el Centro Nacional de Tecnologías de Información, C.N.T.I.
una institución adscrita al Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias.